Entradas populares

martes, 11 de enero de 2011

Como un papel arrugado (Viejo, repetido, pero bueno!)


Hace un par de meses tuve una discusión horrible con mi esposo y estábamos tan enojados que no podíamos ponernos de acuerdo y ambos fuimos hirientes, al llegar a la casa de mi abuela entramos al que solía ser mi cuarto para continuar mas calmadamente la conversa, mi esposo recogió del piso un papel que después nos enteramos de su origen; dicho papel tenía un escrito titulado: "Como un papel arrugado" y así va: 

--- Mi carácter impulsivo, cuando era niño me hacia                 reventar en cólera a la menor provocación, la mayoría de las veces después de uno de éstos incidentes, me sentía avergonzado y me esforzaba por consolar a quien había dañado.

Un día mi maestro, que me vio dando excusas después de una explosión de ira, me llevó al salón y me entregó una hoja de papel lisa y me dijo:

- ¡Estrújalo!

Asombrado obedecí e hice con él una bolita.

- Ahora -volvió a decirme- déjalo como estaba antes.

Por supuesto que no pude dejarlo como estaba, por más que traté el papel quedó lleno de pliegues y arrugas.

- El corazón de las personas -me dijo- es como ese papel... La impresión que en ellos dejas, será tan difícil de borrar como esas arrugas y esos pliegues.

Así aprendí a ser más comprensivo y paciente. Cuando siento ganas de estallar, recuerdo ese papel arrugado.

La impresión que dejamos en los demás es imposible de borrar...

Más cuando lastimamos con nuestras reacciones o con nuestras palabras... Luego queremos enmendar el error pero ya es tarde.

Alguien dijo alguna vez Habla cuando tus palabras sean tan suaves como el silencio. Por impulso, no nos controlamos, y sin pensar, arrojamos en la cara del otro palabras llenas de odio o rencor y luego cuando pensamos en ello nos arrepentimos. Pero no podemos dar marcha atrás, no podemos borrar lo que quedó grabado en el otro.

Muchas personas dicen: Aunque le duela se lo voy a decir... o La verdad siempre duele... o No le gustó porque le dije la verdad...

Si sabemos que algo va a doler, a lastimar, si por un instante imaginamos cómo podríamos sentirnos nosotros si alguien nos hablara o actuará así... ¿Lo haríamos?

Otras personas dicen ser frontales y de esa forma se justifican al lastimar: Se lo dije al fin... o ¿Para qué le voy a mentir...? o Yo siempre digo la verdad aunque duela...

Qué distinto sería todo si pensáramos antes de actuar, si frente a nosotros estuviéramos sólo nosotros y todo lo que sale de nosotros lo recibiéramos nosotros mismos. ¿No?

Entonces sí nos esforzaríamos por dar lo mejor y por analizar la calidad de lo que vamos a entregar.

¡Aprendamos a ser comprensivos y pacientes!

¡Pensemos antes de hablar y de actuar!---

Quedé muy impresionada y hasta llegué a creer que mi esposo había preparado eso y lo había escrito él, cosa que negó con mucha firmeza... 
Al rato le comenté a mi abuela lo que nos había ocurrido y le dijo que ese papel se lo habían dado a mi primita en su Colegio...
Sentí que Dios nos estaba hablando de forma directa, era el momento perfecto para leer esas líneas y aprender que lo que se dice y se escucha cuando se está enojado puede ser fulminante...
El papel aún lo conservo... se lo pedí a modo de regalo a mi primita y ella sin importarle (pues lo había dejado tirado) me lo regaló y fué tan especial que releer esas líneas es recordar esa lección...
Espero que sea útil para alguno de ustedes... 


En esta foto, con mi abuela y mi primita, hace casi 3 años :-D

No hay comentarios:

Publicar un comentario