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lunes, 4 de abril de 2011

PARA QUE TÚ ME OIGAS...

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.
Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.
Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.
Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.
Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.
Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.
Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.
El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.
Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.
Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

Pablo Neruda.

EL INCONSTANTE

Los ojos se me fueron 
tras de una morena que pasó. 

Era de nácar negro, 
era de uvas moradas, 
y me azotó la sangre 
con su cola de fuego. 

Detrás de todas 
me voy. 

Pasó una clara rubia 
como una planta de oro 
balanceando sus dones. 
Y mi boca se fue 
como con una ola 
descargando en su pecho 
relámpagos de sangre. 

Detrás de todas 
me voy. 

Pero a ti sin moverme, 
Sin verte, tu distante, 
Van mi sangre y mis besos, 
morena y clara mía, 
alta y pequeña mía, 
ancha y delgada mía, 
mi fea, mi hermosura, 
hecha de todo el oro, 
y de toda la plata, 
hecha de todo el trigo 
y de toda la tierra, 
hecha de toda el agua 
de las olas marinas, 
hecha para mis brazos, 
hecha para mis besos, 
hecha para mi alma.



Pablo Neruda.

¿Qué fue lo que me hiciste?

¿Qué fue lo que me hiciste?
¿En qué me convertiste?
¿Acaso transformaste en un cuervo a un cisne?
Arrancaste mi alma
y todo sentimiento,
Dejaste en mi pecho un vacío eterno,
¿Qué fue lo que me hiciste?
Respóndeme si quieres,
¡Devuélveme el amor!
 devuélvelo si puedes.
Marcaste mi vida 
y mataste mi cuerpo,
y ahora es el dolor
mi único recuerdo,
¿Qué fue lo que me hiciste?
¿Acaso lo merezco?
¿Que fue lo que yo hice
para pagar con esto?
Forjaste en mi mente
escudos de hierro
Te dí mi confianza 
y me diste miedo,
¿Qué fue lo que me hiciste?
porque saberlo quiero,
¿Por qué tanto me heriste?
¿Por qué olvidar no puedo?

2004. S.E.B.

Que fácil sería empezar de nuevo

Que fácil sería empezar de nuevo
para vivir justo al pié de una estrella
Cuanto quisiera olvidar tu cuerpo
Para no ir tras de él cuando lo pidieras.
Que sencillo sería el no recordarte
más aún si no conociera
Tus labios, tus besos, ésa voz tan suave
que me hacer ser hoy tu prisionera.
Quisiera decirte que ya no te sueño
que se me olvidó tu sonrisa tierna.
Pero cómo me olvido de esos momentos
que me regalaron alegría plena?
Si fueron tus manos las que recorrieron 
en aquella noche traviesa
mi piel virginal, mi asustado cuerpo
que me manejaron suave cual cometa.
Si esas mismas manos secaron las lágrimas
que un fuerte dolor hizo que vertiera.
Si esa noche oscura de seco verano
tú la convertiste en dulce primavera.

07/01/04 S.E.B.